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Silvio Rodríguez en Chile - Vol II
Oh Melancolía
 

Hoy viene a mi la damisela soledad
con pamela, impertinentes y botón
de amapola en el oleaje de sus vuelos.
Hoy la voluble señorita es amistad
y acaricia finalmente el corazón
con su más delgado pétalo de hielo.

Por eso hoy
gentilmente te convido a pasear
por el patio, hasta el florido pabellón
de aquel árbol que plantaron los abuelos.
Hoy el ensueño es como el musgo en el brocal
dibujando los abismos de un amor
melancólico, sutil, pálido cielo.

Viene a mí, avanza,
viene tan despacio,
viene en una danza
leve en el espacio.

Cedo, me hago lacio
y ya vuelo, ave.
Se mece la nave,
lenta como el tul,
en la brisa suave
niña del azul.

Oh melancolía, novia silenciosa,
íntima pareja del ayer.
Oh melancolía, amante dichosa,
siempre me arrebata tu placer.
Oh melancolía, señora del tiempo,
beso que retorna como el mar.
Oh melancolía, rosa del aliento,
dime quién me puede amar.

 
El jardín de la noche
 

En el jardín de la noche
hay una rosa, luminosa,
que me mira fijamente a los ojos,
parpadea y me quiere decir cosas,
tantas cosas que no sé, que no sé.
Y es cuando alargo los brazos
para llevarle mis manos tan abiertas
que casi me siento llegar con el pie.

Pero yo,
quiero ser de noche el dueño
de los ojos, de la altura,
y he de fundir la montura
para galopar mi sueño.

Volaré,
tengo que domar el fuego
para cabalgar seguro
en la bestia de futuro
que me lleve a donde quiero.

En el jardín de la noche
hay una rosa, luminosa,
que me mira fijamente a los ojos,
parpadea y me quiere decir cosas,
tantas cosas que no sé, que no sé.
Y es cuando alargo los brazos
para llevarle mis manos tan abiertas
que casi me siento llegar...

Volaré,
volaré al jardín del cielo,
en un pájaro violento,
en un corredor del viento,
en un caballo de fuego.

Volaré,
quiero ser de noche el dueño
de los ojos de la altura
y he de fundir la montura
para galopar mi sueño.

 
Sólo el amor
 

Debes amar la arcilla que va en tus manos
debes amar su arena hasta la locura
y si no, no la emprendas que será en vano
sólo el amor alumbra lo que perdura
sólo el amor convierte en milagro el barro
sólo el amor alumbra lo que perdura
sólo el amor convierte en milagro el barro.

Debes amar el tiempo de los intentos
debes amar la hora que nunca brilla
y si no, no pretendas tocar los yertos
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto.

Debes amar la arcilla que va en tus manos
debes amar su arena hasta la locura
y si no, no la emprendas que será en vano
sólo el amor alumbra lo que perdura
sólo el amor convierte en milagro el barro
sólo el amor alumbra lo que perdura
sólo el amor convierte en milagro el barro.

Debes amar el tiempo de los intentos
debes amar la hora que nunca brilla
y si no, no pretendas tocar los yertos
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto.

 
Sueño de una noche de verano
 

Yo soñé con aviones
que nublaban el día,
justo cuando la gente
más cantaba y reía,
más cantaba y reía.

Yo soñé con aviones
que entre sí se mataban
destruyendo la gracia
de la clara mañana
de la clara mañana.

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

Anoche tuve un sueño
y anoche era verano
oh verano terrible
para un sueño malvado,
para un sueño malvado.

Anoche tuve un sueño
que nadie merecía
¿Cuánto de pesadilla
quedará todavía,
quedará todavía?

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

Yo soñé un agujero
bajo tierra y con gente
que se estremecía
al compás de la muerte,
al compás de la muerte.

Yo soñé un agujero
bajo tierra y oscuro
y espero que mi sueño
no sea mi futuro,
no sea mi futuro.

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

 
En mi calle
 

En mi calle hay una acera gris
donde se pegan las miradas
del que mira adonde va.

En mi calle hay un banco que es
tan largo y blanco como el mármol
donde iremos a parar.

Yo no sé por qué son tan blancas
las altas ventanas que miran al cielo.
En mi calle el mundo no habla
la gente se mira y se pasa con miedo.

Si yo no viviera en la ciudad
quizás vería el árbol sucio
donde iba yo a jugar.

En mi calle de silencio está
y va pasando por mi lado
es un recuerdo desigual.

Yo no sé por qué estoy mirando
por qué estoy amando,
por qué estoy viviendo

Yo no sé por qué estoy llorando
por qué estoy cantando,
por qué estoy muriendo

 
Unicornio
 

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
pastando lo deje y desapareció.
Cualquier información bien la voy a pagar.
Las flores que dejó
no me han querido hablar.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
no sé si se me fue,
no sé si extravió,
y yo no tengo más
que un unicornio azul.
Si alguien sabe de él,
le ruego información,
cien mil o un millón
yo pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

Mi unicornio y yo
hicimos amistad,
un poco con amor,
un poco con verdad.
Con su cuerno de añil
pescaba una canción,
saberla compartir
era su vocación.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
y puede parecer
acaso una obsesión,
pero no tengo más
que un unicornio azul
y aunque tuviera dos
yo solo quiero aquel.
Cualquier información
la pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

(1980)

 
Santiago de Chile
 

Allí ame a una mujer terrible,
llorando por el humo siempre eterno
de aquella ciudad acorralada
por símbolos de invierno.
Allí aprendí a quitar con piel el frío
y a echar luego mi cuerpo a la llovizna,
en manos de la niebla dura y blanca,
en calles del enigma.

Eso no está muerto,
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Allí entre los cerros tuve amigos
que entre bombas de humo eran hermanos.
Allí yo tuve más de cuatro cosas
que siempre he deseado.
Allí nuestra canción se hizo pequeña
entre la multitud desesperada:
un poderoso canto de la tierra
era quien más cantaba.

Eso no está muerto,
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Hasta allí me siguió, como una sombra,
el rostro del que ya no se veía,
y en el oído me susurro la muerte
que ya aparecería.
Allí yo tuve un odio, una vergüenza:
niños mendigos de la madrugada,
y el deseo de cambiar cada cuerda
por un saco de balas.

Eso no está muerto,
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

(1973)

 
Rabo de nube
 

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
un torbellino en el suelo
y una gran ira que sube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
que se llevara lo feo
y nos dejara el querube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

(1978)

 
Generaciones
 

Un viejo y un niño desnudos se ven
jugando en la arena, lamida de mar
el viejo es muy viejo, su barba es azul
el niño es muy niño, su risas esta intacta aún
y juegan al mundo, la historia, la vida común.

Y allí se destrozan, se besan, se van
con viejas costumbres que a diario se van
y un pájaro pasa y se pone a llorar
y el viejo y el niño le caen a pedradas los dos
pues ha interrumpido su rito sagrado de amor.

Un pájaro cuelga del hueco del cielo
un pájaro blanco en estado de celo
un pájaro ha dicho que ha visto vivir
un pájaro puede si quiere ponerse a llorar
pero ¿quién ha visto que un pájaro tenga que hablar?

¿Quién sabe de un agua que cubre el dolor?
¿quién sabe de un sitio que guarde el amor?
¿quién sabe una historia que sepa mejor?
¿quién sabe de un viejo y un niño jugando en el mar?
¿y de un pajaro blanco que se le ha olvidado volar?

 
Mariko-San
 

Donde quiera me encuentro un papel de Mariko-San.
Donde quiera descubro un recado, un guiño de ojo.
Ando en una gaveta, abro un libro
registro un bolsillo, levanto un mantel.
Donde quiera me encuentro un papel de Mariko-San.

El verano llegó desde ayer no quiso esperar.
Mete leña en su horno de sietemesino y ahoga.
El verano a pesar de las cosas
que pese al verano se deben hacer.
El verano llegó desde ayer no quiso esperar.

Hoy debiera contar hasta cien y luego soñar.
Hoy debiera volver del océano y ser bienvenido.
Hoy debiera andar sin zapatos,
casarme de pronto sin saber con quién.
Hoy debiera contar hasta cien y luego soñar.

 
La resurrección
 

Con polvo del Arauco
con piedra del Azteca
con sangre del esclavo
es la resurrección.
Que enciende mariposas
y las arroja al viento
que da al volcán su coca
y al trueno su canción.
El sol ha sido izado
por sus primeros sueños
que aullan despertando
por la convocación.

El polvo con el polvo
la piedra con la piedra
se juntan como rostros
y surge la ciudad.
La antigua cordillera
dibuja el sortilegio
y al viento va afilando
cantando libertad.
Retornan los guerreros
al grito de la tierra
de nuevo la leyenda
se hace realidad.

El polvo sin mentiras
de piedras con entrañas
sabiendo que la vida
es dura como es.
Los muertos no equivocan
su cita con el alba
los muertos tienen bocas
y corazón y pies.
Los muertos han llegado
el tiempo los convoca
los muertos son estrellas
que no tienen revés.

 
Venga la esperanza
 

Dice que se empina y que no alcanza
que sólo ha llegado hasta el dolor
dice que ha perdido la buena esperanza
y se refugia en la piedad de la ilusión.

Sé de las entrañas de su queja
porque padecí la decepción
fue una noche larga que el tiempo despeja
mientras suena en mi memoria esta canción:

Venga la esperanza, venga sola a mí
lárguese la escarcha, vuele el colibrí
hínchese la vela, ruja el motor
que sin esperanza ¿dónde va el amor?

Cuando niño yo saque la cuenta
de mi edad por el año dos mil
El dos mil sonaba como puerta abierta
a maravillas que silbaba el porvenir.

Pero ahora que se acerca saco en cuenta
que de nuevo tengo que esperar
que las maravillas vendrán algo lentas
porque el mundo tiene aún muy corta edad.

Venga la esperanza, pase por aquí
venga de cuarenta, venga de dos mil
venga la esperanza, de cualquier color
verde, roja o negra, pero con amor.

 

Grabado en directo en el Estadio Nacional de Chile, el 31 de marzo de 1990, ante 80000 personas.
Mezclado en los meses de junio y septiembre de 1990, en los estudios Polygram. México, D.F.
Grabación y sonido: Miguel Ángel Bárzaga
Mezclas: Francisco y Fernando Roldán
Arreglos: Chucho Valdés, Oriente López, Oscarito, Diego Valdés, Frank Fernández, Hilario Durán y Silvio Rodríguez
Dirección Musical: Chucho Valdez
Coordinación: Tomás Márquez
Producción: Silvio Rodríguez y Ricardo García
Fotos de portada: SRD
Modelo: Claudia Ramos C.
Dirección General: Silvio Rodríguez

 
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