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Mujeres
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Me estremeció la mujer que empinaba a sus hijos Hacia la estrella de aquella otra madre mayor Y como los recogía del polvo teñidos Para enterrarlos debajo de su corazón
Me estremeció la mujer del poeta, el caudillo Siempre a la sombra y llenando un espacio vital Me estremeció la mujer que incendiaba los trillos De la melena invencible de aquel alemán
Me estremeció la muchacha Hija de aquel feroz continente Que se marchó de su casa Para otra de toda la gente
Me han estremecido un montón de mujeres Mujeres de fuego, mujeres de nieve
Pero lo que me ha estremecido Hasta perder casi el sentido Lo que a mi más me ha estremecido Son tus ojitos, mi hija, son tus ojitos divinos
Me estremeció la mujer que parió once hijos En el tiempo de la harina y un kilo de pan Y los miró endurecerse mascando carijos Me estremeció porque era mi abuela además
Me estremecieron mujeres Que la historia anotó entre laureles Y otras desconocidas, gigantes Que no hay libro que las aguante
Me han estremecido un montón de mujeres Mujeres de fuego, mujeres de nieve
Pero lo que me ha estremecido Hasta perder casi el sentido Lo que a mi más me ha estremecido Son tus ojitos, mi hija, son tus ojitos divinos
(1975)
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En estos días
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En estos días En estos días, todo el viento del mundo sopla en tu dirección La osa mayor corrige la punta de su cola Y te corona con la estrella que guía: la mía
Los mares se han torcido con no poco dolor hacia tus costas La lluvia dibuja en tu cabeza la sed de millones de árboles Las flores te maldicen muriendo, celosas
En estos días no sale el sol, sino tu rostro Y en el silencio, sordo del tiempo, gritan tus ojos ¡Ay!, de estos días terribles ¡Ay!, de lo indescriptible
En estos días no hay absolución posible para el hombre Para el feroz, la fiera que ruge y canta ciega Ese animal remoto que devora y devora primaveras
En estos días no sale el sol, sino tu rostro Y en el silencio, sordo del tiempo, gritan tus ojos ¡Ay!, de estos días terribles ¡Ay!, del nombre que lleven ¡Ay!, de cuantos se marchen ¡Ay!, de cuantos se queden
¡Ay!, de todas las cosas Que hinchan este segundo ¡Ay!, de estos días terribles Asesinos del mundo
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Ya no te espero
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Ya no te espero Llegarás, pero más fuerte Más violenta la corriente Dibujándose en el suelo De mi pecho, de mis dedos Llegarás con mucha muerte
Ya no te espero Ya eché abajo ayer mis puertas Las ventanas bien despiertas Al viento y al aguacero A la selva, al sol, al fuego Llegarás a casa abierta
Ya no te espero Ya es el tiempo que fascina Ya es bendición que camina A manos del desespero Ya es bestia de los potreros Saltando a quien la domina
Ya no te espero Ya estoy regresando solo De los tiempos venideros Ya he besado cada plomo Con que mato y con que muero Ya se cuándo, quién y cómo
Ya no te espero Ya he liberado a tu patria Hija de una espera larga Ya hay un primero de enero Que funda a sus compañeros Con la sed de mi garganta
Ya no te espero Porque de esperarte hay odio En un noche de novios En los hábitos del cielo En madre de un hijo ciego Ya soy ángel del demonio
Ya no te espero
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¿Qué hago ahora?
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¿Dónde pongo lo hallado? En las calles, los libros La noche, los rostros En que te he buscado
¿Dónde pongo lo hallado? En la tierra, en tu nombre En la Biblia, en el día Que al fin te he encontrado
¿Qué le digo a la muerte tantas veces llamada a mi lado Que al cabo se ha vuelto mi hermana?
¿Qué le digo a la gloria vacía de estar sano Haciéndome el triste, haciéndome el lobo?
¿Qué le digo a los perros que se iban conmigo En noches pérdidas de estar sin amigos?
¿Qué le digo a la luna que creí compañera De noches y noches sin ser verdadera?
¿Qué hago ahora contigo? Las palomas que van a dormir a los parques Ya no hablan conmigo
¿Qué hago ahora contigo? Ahora que eres la luna, los perros Las noches, todos los amigos
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Río
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Hoy se que no hay nada imposible Anoche supe la verdad Creí a mi alma inservible Pero era cansancio vulgar, nada más
Tú eres un don de la brisa Un ser de la resurrección Un pájaro con una risa Capaz de arrastrar a la noche hasta el sol
Río, río, río Río de verdad Como un animal Que ha sido puesto en libertad
Río Me dejo ir en mano alegre, voy previendo Porque mañana, a lo mejor, hay un entierro Y una mordida de pantera en lo más mío
Río Y no es un desafío A la vida del sueño Es que vivo camino al cementerio
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Te doy una canción
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Cómo gasto papeles recordándote Cómo me haces hablar en el silencio Y cómo no te me quitas de las ganas Aunque nadie me vea nunca contigo
Y cómo pasa el tiempo Que de pronto son años Sin pasar tú por mí Detenida
Te doy una canción Si abro una puerta Y de las sombras sales tú
Te doy una canción De madrugada Cuando más quiero tu luz
Te doy una canción Cuando apareces el misterio del amor
Y si no lo apareces No me importa Yo te doy una canción
Si miro un poco afuera Me detengo La ciudad se derrumba Y yo cantando
La gente que me odia Y que me quiere No me va a perdonar Que me distraiga
Creen que lo digo todo Que me juego la vida Porque no te conocen Ni te sienten
Te doy una canción Y hago un discurso Sobre mi derecho a hablar
Te doy una canción Con mis dos manos Con las mismas de matar
Te doy una canción Y digo: Patria Y sigo hablando para ti
Te doy una canción Como un disparo, como un libro Una palabra, una guerrilla Como doy el amor
(1970)
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Cierta historia de amor
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Yo era un muchacho tranquilo Hasta que di con mi sueño más dorado Que era una mujer algo mayor que yo Ella tenía 35 y yo 18 para mi favor (Favor dudoso)
Empezó por regalarme Dos camisas y un vestido Para que yo se los diera a mi mamá A eso le siguió una lluvia de pequeños regalitos para mí (Para mí entierro)
Hasta me froté las manos Cuando supe que vivía sola Desde que por fin se divorcio Y en su casa hice meriendas, comidas y desayunos hasta engordar (Casi reviento, como verán)
Lo tenía todo, y me puse ocioso Me pasaba el día de la lectura al amor ¿Qué quiere mi dueño? ¿Qué quiere mi encanto? Me decía con voz azucarada si me iba a mover
Mi amigos comentaban Que yo si eran un bárbaro del diablo Y la fama de conquistador nació Las pepillas me buscaban, yo me pellizcaba el brazo para ver (Si era soñando)
Aprendí, de un buen amigo A pegarle a mi mujer A llevar los pantalones, como es la tradición Y ella iba a mi trabajo, para sorprenderme en algo ilegal (Era normal)
Me di cuenta que las cosas Ya no estaban es su sitio Cuando me empezó a coser la ropa encima, al salir Después vino la algazara, las denuncias y los llantos al dormir (Y pasó el tiempo)
Decidí dejarla cuando una noche Desperté y la vi que se lanzaba sobre mí Con unas tijeras de podar sus matas Mientras me juraba que no iba a ver a otra mujer jamás
Me puse las botas y salí corriendo Entre amenazas que no puedo repetir Me puse las botas y salí corriendo Sin sueños dorados, pero a salvo el honor
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¿A donde van?
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¿A donde van las palabras que no se quedaron? ¿A donde van las miradas que un día partieron? ¿Acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón? ¿O se acurrucan, entre las endijas, buscando calor? ¿Acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar? ¿Acaso nunca vuelven a ser algo? ¿acaso se van? ¿Y a donde van? ¿a donde van?
¿En que estarán convertidos mis viejos zapatos? ¿A donde fueron a dar tantas hojas de un árbol? ¿Por donde están las angustias, que desde tus ojos saltaron por mí? ¿A donde fueron mis palabras sucias de sangre de abril? ¿A donde van ahora mismo estos cuerpos, que no puedo nunca dejar de alumbrar? ¿Acaso nunca vuelven a ser algo? ¿acaso se van? ¿Y a donde van? ¿a donde van?
¿A donde va lo común, lo de todos los días? ¿El descalzarse en la puerta, la mano amiga? ¿A donde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer? ¿A donde va el mantel de la mesa, el café de ayer? ¿A donde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar? ¿Acaso nunca vuelven a ser algo? ¿acaso se van? ¿Y a donde van? ¿a donde van?
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Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol
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Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol Hoy quisiera estrechar mi ciudad sumergida Boca de los corales, alma de las esponjas Dureza de las piedras que se encuentran a veces Ojos de las estrellas de mar y los peces
Hoy te quiero cantar más allá Más allá de donde ha de llegar la canción
¿Cómo voy a cambiarle el color a una ola? ¿Qué se puede querer, si todo es horizonte? ¿Qué le voy a enseñar a la suma del viento? ¿Qué le puedo objetar a una noche estrellada Con mi vela amarilla y mi proa emparchada?
Hoy te quiero cantar más allá Más allá de donde ha de llegar la canción
Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol Cada rizo del suelo es un sueño contado Algo como un recuerdo, una imagen, un beso Y en la espalda del día se queda ese algo Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol
Hoy te quiero cantar más allá Más allá de donde ha de llegar la canción
(1969)
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Esto no es una elegía
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Tú me recuerdas el prado de los soñadores El muro que nos separa del mar, si es de noche Tú me recuerdas sentada, ciertos sentimientos Qué nunca se sabe que traen en las alas Si vivos o muertos, si vivos o muertos
Me quito el rostro y lo doblo encima del pantalón Si no he de decir tu nombre, si ajeno se esconde No quiero expresión Suelen mis ojos tener como impresos sus sueños, risueños
Tú me recuerdas las calles de La Habana Vieja La Catedral sumergida en su baño de tejas Tú me recuerdas las cosas, no se, las ventanas Donde los cantores nocturnos cantaban Amor a La Habana, amor a La Habana
Esto no es una elegía, ni es un romance, ni un verso Más bien una acción de gracias Por darle a mis ansias razón para un beso Una modesta corona encontrada en la aurora
Tú me recuerdas el mundo de un adolescente Un seminiño asustado, mirando a la gente Un ángel interrogado, un sueño acostado La maldición, la blasfemia de un continente Y un poco de muerte, y un poco de muerte
(1973)
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Aceitunas
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Tus piernas de 3 a 6 de la tarde En la memoria de pronto me arden Y cuando quiero aliviar mi locura Sólo me calma comer aceitunas
Una aceituna mordida le ha Vuelto la vida a todo tu sabor Maravillado, respiro y siento tu olor
O yo deliro, o me corta tu filo Hasta el límite de la ilusión Como despacio, y alargo el espacio Entre el beso inicial y el de adiós
Una aceituna mordida le ha Vuelto la vida a todo tu sabor Maravillado, respiro y siento tu olor
Y aquí me tienes, bien aferrado A la semilla, cómo colgando de ti
Tus piernas de 3 a 6 de la tarde En la memoria de pronto me arden Y cuando quiero aliviar mi locura Sólo me calma comer aceitunas
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Y nada más
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Esta extraña tarde desde mi ventana Trae la brisa vieja de por la mañana
No hay nada aquí: sólo unos días que se aprestan a pasar, sólo una tarde en que se puede respirar un diminuto instante inmenso en el vivir. Después mirar la realidad Y nada más, y nada más.
Ahora me parece que hubiera vivido Un caudal de siglos por viejos caminos
No hay nada aquí: sólo unos días que se aprestan a pasar, sólo una tarde en que se puede respirar un diminuto instante inmenso en el vivir. Después mirar la realidad Y nada más, y nada más.
(1966)
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EGREM LD-3757 Estéreo Grabado en La Habana en 1978 Letra y música: Silvio Rodríguez Productor: Silvio Rodríguez Asesor artístico: Frank Fernández Técnicos de grabación: Tony López y Jerzy Belc Diseño gráfico: Raúl Martínez
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