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Días y flores
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Si me levanto temprano, fresco y curado, claro y feliz, y te digo: «voy al bosque para aliviarme de ti», sabe que dentro tengo un tesoro que me llega a la raíz. Si luego vuelvo cargado con muchas flores (mucho color) y te las pongo en la risa, en la ternura, en la voz, es que he mojado en flor mi camisa para teñir su sudor. Pero si un día me demoro, no te impacientes, yo volveré más tarde. Será que a la más profunda alegría me habrá seguido la rabia ese día: la rabia simple del hombre silvestre, la rabia bomba ?la rabia de muerte?, la rabia imperio asesino de niños, la rabia se me ha podrido el cariño, la rabia madre por dios tengo frío, la rabia es mío ?eso es mío, sólo mío?, la rabia bebo pero no me mojo, la rabia miedo a perder el manojo, la rabia hijo zapato de tierra, la rabia dame o te hago la guerra, la rabia todo tiene su momento, la rabia el grito se lo lleva el viento, la rabia el oro sobre la conciencia, la rabia ?coño? paciencia paciencia.
La rabia es mi vocación.
Si hay días que vuelvo cansado, sucio de tiempo, sin para amor, es que regreso del mundo, no del bosque, no del sol. En esos días, compañera, ponte alma nueva para mi más bella flor.
(1975)
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Quien tiene viejo el corazón
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Dejando su lugar entre las cosas que se dan amor, quien tiene viejo el corazón se va.
Huye a su habitación llevándose lo que jamás llegó, lo que ya nunca llegará: su amor.
Hasta las altas sombras de la noche la luz de su ventana brilla en vela. La madrugada, que bien lo conoce, dice que todo el tiempo sólo espera.
Van la luna y su corte a su guarida. Canta de horror un pájaro en la güira. Mira el gato con ojo incandescente. Se siembra más el corazón de muerte.
La luna saca allí todos sus dientes con una claridad indiferente. La luna, la culpable, la viajera, la luna de una muerta primavera.
Hasta las altas sombras de la noche la luz de su ventana brilla en vela. La madrugada, que bien lo conoce, dice que todo el tiempo sólo espera.
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Olivia
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Olivia despertó por la mañana como suele hacer la gente más o menos con el sol.
Era un sábado más en su ventana, era otra invitación para la suerte, era otra semejanza del amor con que trenzaba hijas y calor con la soledad, era la soledad, salía el sol.
Olivia en su península poblada por la lentitud del día, por el tiempo sin hacer.
Sobre su condición iba parada como una diosa de la luna fría que las estrellas quiere conocer y da una piedra errante de comer con su soledad, era la soledad, y vio llover.
Olivia no sabía que la noche tiende puentes de aguacero para llegar a su umbral.
Olivia no sabía que hay un coche y un precipicio al borde del cochero y oyó decir que un astro guía en el mar y salió de su isla a caminar con su soledad, era la soledad, y oyó cantar.
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Y tantos huesos chocarán
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Veré los gallos esconderse, las palabras reducirse, las miradas apagarse, todo eso...
Veré una piedra humedecerse, las cenizas calentarse, los silencios acusarse, todo eso, y aun más.
Cuando se llegue al tiempo de la vida y haya un segundo para detenerse y nos sentemos con igual frescura que las piedras de un arroyo viejo. Cuando juzguemos hazaña por hazaña, sin otros vicios que no sea lo cierto ya la guitarra será blanca y negra llena de humo en el extremo firme.
Y tantos huesos chocarán, rugiendo, desmembrando el alma para siempre.
Veré los mitos desnudarse con su banda descompuesta por un golpe de cabeza todo eso...
Veré los pájaros alzarse en vuelo raso sobre el polvo descargando sus gargantas todo eso, y mucho más.
Cuando las voces del clamor guardado sean el ruido natural del mundo. Cuando se junte el pie con la cabeza pese a la biología persistente y cada casa sea un cayo verde, como una torre para todo el mundo, y en mí repose una cabeza hermosa larga y redonda como un buen océano.
Y tantos huesos chocarán, rugiendo, desmembrando el alma para siempre. Para siempre, para siempre.
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Tu sonrisa ha cambiado
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El polvo y tiempo acumulados sobre tu esperanza se olvidaron de ser. Se han ido fugando de tus ojos dándole el sitio luces propias de una mujer.
Por eso tu sonrisa ha cambiado algo en este invierno que ya no pasará sin luz -como todos los inviernos- tenaz -como todos los inviernos- fugaz -como todos los inviernos- estás desafiando la ciudad. Aquella señora que hace bien el papel al manso marido que despierta a las seis y al tonto reloj
No sabes cuanto de subversivo vive en una sonrisa que no quiere comprar y cuanto de muerte hacia el pasado que se incrusta en los dedos cual resto de humedad.
La historia choca contra tu saya y se hacen remolinos que huyen del amor, como se dice que huyen los demonios de las estancias crueles para el odio. Bendita está tu risa. Amén.
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Al final de la segunda luna
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Esta va a ser mi canción mas sencilla Que no hablará de nada, que hablará de todo No es necesario mencionar la vida Para que se sienta su presencia en los ojos Al final de la segunda luna Empecé a no hacer nada con las manos Sólo por un momento Y entonces tuve ganas De hablar al ancho justo De la palabra humana De la palabra humana
Como si no tuviera ningún nombre Y no existiera historia de los hombres Mas allá del atávico pasado Del presente y futuro deseado Sin ningún compromiso con el mundo Como si todo fuese este segundo Cual si todo naciera con mis labios Cual si todo muriera con mis labios
Ay otra dimensión desconocida Más fuerte que la muerte y que la vida Más sustancial que el mundo y su belleza Que nace y muere siempre donde empieza Estar como se está, como se siente Es más claro y más negro que decirlo Que tratar de explicarlo Por eso ya no sigo Sólo quise decir: Que es tremendo estar vivo Que es tremendo estar vivo
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Derecho humano
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Pido que no me miren bien, pido que no me miren mal. Yo pido, pues, que no me admiren yo pido, pues, que no me sigan que sólo estoy cantando un poco por cantar. Pido una noche bien sencilla, pido una noche bien humilde para mí. Pido una noche bien pequeña para estar solo.
Quién me lo iba a decir cuando buscaba junto al mar caracoles de dolor. Si me llegan a conocer por aquel tiempo ¡Ay, de mí! Hubiera sido hazmerreír y no yo. Y todo es culpa de mis manos -no han visto de cerca mis manos- aún son de metal duro y blando como yo.
Quién quiere hoy venirme a ver, quién quiere sentirme dormir, quién me quiere conocer, quién me va a decir que me conoce y pondrá sus manos al fuego para quemarse hasta el recuerdo.
Quién quiere feria con desastre, quién quiere un beso del recelo, quién quiere más y me deja luego en paz. Ya.
Qué esperan del hombre inferior, qué esperan del hombre común que no sabe del amor. Si sólo somos espejismos resumen en efervescencia, besos prohibidos a la puerta del sol. Qué esperan, pues, de una sombrilla con colores de pesadilla. Fuera de mí y no miren para atrás. Fuera de aquí y no miren para mí. Más.
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Viñeta
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Hablo del fondo del agua de un charco que está estancada en la calle común a ese arco iris de aceite de autos después de la lluvia que vino del sur.
Un remolino levanta unas hojas que desaparecen muy verdes aún y una silueta en silencio que va llena de sombras de sí.
Pasa la calle, detiene su andar en la vidriera de un viejo almacén y los libros viejos parecen querer arrastrarle muy dentro del polvo, y después cruza otra calle y se vuelve a parar frente a un viejo florero con flores de sal.
Va a respirarlas y cuenta se da que son flores sintéticas, ríe y se va, y esa silueta en silencio que va llena de sombras de sí, va penetrando en el atardecer bajo su cielo que insiste en llover.
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Sin hijo ni arbol ni libro
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¿Quién lo ayuda a ir al cielo?, por favor ¿Quién puede asegurarle la otra vida? Apiádense del hombre que o tuvo Ni hijo, ni árbol, ni libro
Sé quien pasó la vida maldiciendo Recorriendo en silencio viejas calles De mujer en mujer como un mendigo Sin hijo, ni árbol, ni libro Sin hijo, ni árbol, ni libro Los hombres sin historia son la historia Grano a grano se forman largas playas Y luego viene el viento y las revuelve Borrando las pisadas y los nombres Sin hijo, ni árbol, ni libro
Quiero un día saber que un guardaparques Se sentaba cansado en algún banco Pobre hombre de arena, campesino Borracho de las sombras de mi calle Sin hijo, ni árbol, ni libro
Díganlo todo un día alguna vez Cuando no haya miserias y desastres Apiádense del hombre que no tuvo Ni hijo, ni árbol, ni libro
El que apretó una tuerca con acierto El que dijo de pronto una palabra El que no le importaba ser un hombre Sin hijo, ni árbol, ni libro Sin hijo, ni árbol, ni libro
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Sueño valseado
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Una vez me entretuve con un sueño lo tomé, lo solté, le dimos vueltas, lo aprendí, me lo puse, fui su dueño, y pensé que era cosa ya resuelta.
Y soñando que un sueño era mi traje comencé la canción, la poesía, y aquel sueño aprendió todo el mundo de mí e iba yo sin saber que él sabía, que él sabía.
Y así fui, por la tierra, por los mares, por los cielos, las noches y los días, los amores, los templos y los bares, así fui con mi sueño que sabía.
Y aquel sueño que yo soñaba puesto comenzó a soñar que él me soñaba y un buen día aprendí todo el mundo de él. y ahora somos pareja en la sala e inventamos un vals que bailamos para soñar.
Sueño que bailo con mi vals, y el sueño bailando que con su hombre bailando va. Sueño y soy sueño, soy vals que viene y va, que viene y va.
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Alguien
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Alguien se vuelve sobre mi quejosa soledad, algún respiro alguien me da con despreocupación. Forcado sobre mis papeles no he reparado, viene un alguien que se va...
Alguien es sólo un buen objeto, una mirada, un buen recuerdo, a veces es un candil, o un camisón de dormir, una cigarra un nuevo cielo, una palabra desde lejos. alguien lo es todo a la vez y todo pasa después.
Mas yo sé que alguien me buscó tanteando un baño gris, Yo sé que alguien suavizó mi forma de vivir. Y esta querida tempestad que en mi bolsillo va sufriendo por la luz.
Alguien es sólo un buen objeto, una mirada, un buen recuerdo, a veces es un candil, o un camisón de dormir, una cigarra un nuevo cielo, una palabra desde lejos. alguien lo es todo a la vez y todo pasa después.
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Como quien dice
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Hoy volví a bailar contigo volví a enseñarte mis amigos, regresé sin ton ni son.
Luego vi en el pensamiento a este verano en que te vi, de nuevo me senté contento y agotado junto a ti.
Hoy estuve en la mañana de cantos de sinsontes, de sol en la ventana, de amanecer de montes, de sábanas saciadas.
Hoy volví a tener destino del torpe caminante, de sueños enemigos, de idioma navegante, de rey de mendigos, de rey y de mendigo.
Hoy volví de entre los muertos silbando extraño tu canción, tirando notas y recuerdos como quien dice un adiós.
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Mariposas
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Cuenta Silvio: «Para la cultura náhuatl que crecía en el valle de México cuando llegaron los conquistadores (después no creció casi nada), las mariposas simbolizaban el alma de los guerreros que, habiendo caído en combate, regresaban a la tierra de esa forma colorida y hermosa para embellecer la vida de los hombres. En este caso el símbolo esta tomado en el sentido de la añoranza del recuerdo.»
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Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero desde que sé que no vendrás más nunca he vuelta a ser aquel caudal del aguacero que hizo casi legal su abrazo a tu cintura y tu apareces por mi ventana suave y pequeña, con alas blancas yo ni respiro pra que duermas y no te vayas.
Qué maneras más curiosas de recordar tiene uno. Qué maneras más curiosas Hoy recuerdo mariposas que ayer sólo fueron humo Mariposas, mariposas, que emergieron de lo oscuro bailarinas silenciosas.
Tu tiempo es ahora una mariposa navecita blanca, delgada, nerviosa Siglos atrás inundaron un segundo debajo del cielo, encima del mundo
Así eras tú en aquella tarde, divertida Así eras tú de furibunda compañera Eras como esos días en que eres la vida y todo lo que tocas se hace primavera ¡Ay mariposa!, tu eres el alma de los guerreros que aman y cantan y eres el nuevo ser que hoy se asoma por mi garganta.
Qué maneras más curiosas de recordar tiene uno. Qué maneras más curiosas Hoy recuerdo mariposas que ayer sólo fueron humo Mariposas, mariposas, que emergieron de lo oscuro bailarinas silenciosas.
Tu tiempo es ahora una mariposa navecita blanca, delgada, nerviosa Siglos atrás inundaron un segundo debajo del cielo, encima del mundo
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Esta primavera
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La primavera se demora tanto que voy a olvidar que estuvo ayer, cuando regrese su emoción de árbol no me acordaré de florecer.
Confundiré tus senos con su trino y en vez de cantar te besaré tu cuerpo me parecerá un suicidio y de fecundarlo moriré.
Jamás sabré si soy dichoso si maravilloso o si terrible, y no sabré lo que termina o recién camina o lo imposible.
Esta primavera puede hacerme enloquecer.
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Esta vez muy afortunadamente he recibido de las propias manos de Silvio una copia autografiada de este album y esta guardada entre lo mas preciado.
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Mariposas
1999
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