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Cita con ángeles
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al padre Raúl Suárez Desde los tiempos más remotos vuelan los ángeles guardianes siempre celosos de sus votos contra atropellos y desmanes. Junto a las cunas infantiles, junto a los tristes moribundos, cuentan que velan los gentiles seres con alas de otro mundo.
Cuando este ángel surca el cielo, no hay nada que se le asemeje. El fin de su apurado vuelo es la sentencia de un hereje no se distraiga ni demore, todo es ahora inoportuno. Va rumbo al campo de las flores donde la hoguera espera a Bruno.
Se lanza un ángel de la altura, caída libre que da frío. La orden de su jefatura es descender hasta Dos Ríos. Es 19 y también mayo, monte de espuma y madre sierra, cuando otro ángel a caballo cae ?con los pobres de la tierra?.
Dicen que al filo de la una un angelote compasivo pasó delante de la luna, sobrevolando los olivos. Y cuentan que con mala maña fue tiroteado su abanico, justo a la hora que en España se asesinaba a Federico.
Un bello arcángel aletea junto a un gran pájaro de hierro. Procura que un hombre lo vea para ahuyentar cien mil destierros. Pero el arcángel se sofoca y un ala azul se le lastima y el ave negra abre la boca cuando atraviesan Hiroshima.
Dejando un surco luminoso por sobre Memphis, Tennessee, pasó volando presuroso un ser alado en frenesí. Iba vistiéndose de luto, iba llorando el querubín e iba contando los minutos de Dios y Martin Luther King.
El ángel pasa bajo un puente, después rodea un rascacielos. Parque Central, lleno de gente, no se da cuenta de su vuelo. Cuánta utopía será rota y cuánto de imaginación cuando a la puerta del Dakota las balas derriben a John.
Septiembre aúlla todavía su doble saldo escalofriante todo sucede un mismo día gracias a un odio semejante. Y el mismo ángel que allá en Chile vio bombardear al presidente, ve las dos torres con sus miles cayendo inolvidablemente.
Desesperados, los querubes toman los cielos de la tierra y con sus lápices de nubes pintan adioses a las guerras. El mundo llena los balcones y exclama al fin: esta es mi lucha, pero el señor de los cañones no mira al cielo ni lo escucha.
Pobres los ángeles urgentes que nunca llegan a salvarnos. ¿Será que son incompetentes o que no hay forma de ayudarnos? Para evitarles más dolores y cuentas del sicoanalista, seamos un tilín mejores y mucho menos egoístas.
(2002)
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Camelot
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Al borde de una laguna tres brujas montan caldero y baten un mundo espeso. Una le pone la luna, otra sangre de cordero y otra los últimos besos.
De Camelot vuelan señales en los dragones y los cuernos, y hay un silencio de animales mientras se anuncian los infiernos.
El odio a otro es nuestra suerte, la sangre ajena es nuestra viña. Cuando profanen y den muerte seremos aves de rapiña.
Dos contrahechos del norte y un enano de alcahuete, sádicos abominables, reclutan tribus y cortes, para gestión de grilletes y corazones de sable.
Y una vez más, como tragedia, ronda el olor a carne rota de calabozo, de Edad Media, donde callaban al ilota.
Y una vez más, contra el impulso de besar y abrazar a gentes, ceder al último recurso de ojo por ojo y diente a diente.
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Mi casa ha sido tomada por las flores
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A Violeta, Malva y Diego
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Pasa poco pero pasa, compadre. Es difícil de ligar. Y a ese güije que lo inventa, comadre, lo debieran diputar. Te despiertan los aromas perdidos, los que olvida la ciudad, y de pronto ves tu hogar invadido por la luminosidad.
Mi casa ha sido tomada por las flores. Traigan copas, traigan vasos al derrame de colores. Mi casa ha sido tomada por las flores. Vengan almas y retazos: voy a repartir canciones.
Flores fulgurantes y discretas, timoratas y coquetas, inmutables y sin paz. Flores que rebosan las ventanas, que se vierten y encaraman sobre toda la ciudad.
Mi casa ha sido tomada por las flores. Traigan copas, traigan vasos al derrame de colores. Mi casa ha sido tomada por las flores. Vengan almas y retazos: voy a repartir canciones.
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Pedacito de papel al viento
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A mis amigos Marcos Huerta y Vicente Garrido, en la eternidad
Pedacito de papel al viento es la mariposa bailadora. Danza que te gira embrujadora, enjugando negros pensamientos.
Ido a sus colores, tomo asiento fuera del espacio y de la hora. Desde allí la vida se demora, obra y gracia de su encantamiento.
Hacia el ocaso, ya hace mucho que yace en mi camisa oscura su luz multicolor abierta.
Si hubo un dolor, ya no lo escucho. Y en la fragante noche pura vuela la mariposa muerta.
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Sinuhé
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Tomando en cuenta la santa inocencia, voy a cantarle a la vieja Bagdad, donde mis sueños bebieron esencias y donde en noches de luminiscencia de niño zarpaba siguiendo a Simbad.
Algo debiera hechizar portaviones, alguien debiera apretar un botón que reciclara metralla en razones y poderío en conmiseración.
Qué solo está Sinuhé de amor y de fe. Qué solo está Sinuhé, ¿qué tal sigue usted?
Bajo las ruinas vagan inquilinos de las leyendas que fueron maná. Pasa la sombra infeliz de Aladino sin una lámpara para el camino y sin el secreto de Alí-Babá.
Algo debiera embrujar los misiles, alguien debiera hacer estallar el hongo de los derechos civiles de los fantasmas que pueblan Bagdad.
Qué solo está Sinuhé de amor y de fe. Qué solo está Sinuhé, ¿qué tal sigue usted?
Ahora es escoria el papel sorprendente de Sherezada en su lecho nupcial. La orden de fuego la dio un disidente de la cultura, la carne, la mente, el sueño y la vida que no sea virtual.
Mil y una noches para la malicia, mil y una noches de intimidación, mil y una noches de fuego y codicia, mil y una noches sin dios ni perdón.
Qué solo está Sinuhé de amor y de fe. Qué solo está Sinuhé, ¿qué tal sigue usted?
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Letra de piel
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Para que no se me olvide la letra, voy a anotarla en tu piel. Sé que jamás perderé esa libreta. Sé que la conservaré.
Leo despacio: no eres común. Luego será más lento aún. Una palabra, otra después, hasta que aprenda lo que no sé.
Para que no se me olvide la letra, voy a anotarla en tu piel. Sé que jamás perderé esa libreta. Sé que la conservaré y que la consultaré.
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Alabanzas
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Alabada sea la mano buena para remediar. Alabado el olvidado alabado el olvidado en cualquier rincón del mar.
Alabado sea el dolor, lumbre de profundidad. Alabado el amor aunque sea necesidad.
Cada vez son más enanos los talvez y crece la condenación de los así será. Los perdidos reinventan la ocasión del colmillo animal.
Alabado el todavía que me sirve una canción. Alabado cada día alabado cada día de labor e ilustración.
Alabada la verdad como material de luz. Alabada mi ciudad cuando baja de la cruz.
Poco amor: el verdadero da dolor. La voz de las antenas va sustituyendo al dios. Cuando finalice la mutación, nueva edad media habrá.
Quien ayer me daba un beso ahora me trata de usted.
Yo no quiero aprender eso yo no quiero aprender eso ni al derecho ni al revés.
Búsquenme la buena mano, necesito el curador. Después de haber sido hermano es muy triste ser señor.
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Leyenda de los dos amantes
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Para Niurka
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Como tiernas babosas de la campiña ella y él se enroscaron húmedamente y el dejó de ser hombre, como ella niña, para ser uno sólo completamente.
Desde todos los puntos que los juntaban se saborearon tanto y con tal delicia, que las horas de vida que les quedaban decidieron pasarlas en la caricia.
A menos de un suspiro del tibio abrazo el resto de la historia se debatía en átomos, galaxias y otros acasos que encontraron certeza justo aquel día.
Y se hicieron leyenda los dos amantes enroscados eterna y húmedamente. Nada pudo tocarlos detrás de guantes.
Sólo pueden saberlo los igualmente.
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Quiero cantarte un beso
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Quiero cantarte un beso, mas todo se confunde entre un millón de huesos y derrumbes. Así que el beso huye con ojos de reproche, mientras la sangre fluye por las noches.
La muerte se ha regado por toda la pradera. A aquel que la ha sembrado ¿qué le espera? Dicen que el responsable nunca ha gastado cuernos, sino un traje impecable en los infiernos.
Y vuelve la necesidad de repasarme dónde estoy, si existe o no la humanidad y si se ha visto hoy.
La esfera agonizando todos los días explota y nadie está mirando que está rota. Treinta y cinco mil niños mataron ese día. La tele no hizo un guiño todavía.
Y vuelve la necesidad de repasarme dónde estoy, si existe o no la humanidad y si se ha visto hoy.
Grandes ilusionistas con hazañas de alarde,
dicen que son altruistas los cobardes. Mientras el poderoso más ordena y más traga y el pequeño ripioso siempre paga.
Y vuelve la necesidad de repasarme dónde estoy, si existe o no la humanidad y si se ha visto hoy.
Creí que nadie estaba, que nada respondía, pero el amor velaba todavía. Y el viejo centinela, en medio del desierto, prendió infinitas velas por los muertos.
(2001)
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Verónica del mar
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Verónica del Mar es una estrella lúdica de un bar del Malecón. Verónica del Mar, sinuosa y bella como una espiral de humo marginal. Se va a volar Verónica del Mar.
Verónica del Mar se desvanece y no se sabe cuál se la llevó. Verónica del Mar desaparece y un gorrión sin par se posa sobre el bar. ¿Dónde va a dar Verónica del Mar?
Dicen que fue un traductor del griego quien le enseñó su mundo imaginario. Tiempo después se había quedado ciego y andaba en pos de un astrolabio.
Verónica del Mar es una bruja cariangelical de corazón. Verónica del Mar tiene una aguja bajo su pajar
(vedado registrar). Puede cegar Verónica del Mar.
Siempre va sola y como a la deriva. La autoridad la ve pero la esquiva. ¿De dónde es? ¿Con quién está? ¿Regresa o se va? Novela más de noche y de ciudad.
Verónica del Mar sigue la ruta oculta y fantasmal del Malecón. Verónica del Mar es una fruta para saborear a espacio prudencial. Se va a volar Verónica del Mar.
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Qué sé yo (nana)
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No soy otra cosa que uno del montón que un día desconfió del rebaño. Soy carne de todo y esta condición no admite el más mínimo engaño.
Me azotan los vientos, me bate la mar y danzo si tiemblan los suelos. Pero mi garganta no sabe cantar si mi corazón no alza vuelo.
Para eso no hay alas, ni globo ni avión, para eso sólo hay el amor.
Para eso no hay oro, París, Nueva York, para eso sólo hay el amor.
Para eso no hay mando, para eso no hay Dios, para eso sólo hay el amor.
Pudiera ser... o acaso ser... No sé... Puede ser... Qué sé yo.
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Nuevo disco Artistas invitados: Chucho Valdés, Tata Güines, Frank Fernández, Niurka González, Pancho Amat, Leo Brouwer, Juan Formell, José María Vitier, Noel Nicola, Vicente Feliú, Amaury Pérez, Kathelee Hernández y Carmen Rosa Lopez. Todos los temas de este disco fueron compuestos y orquestados por Silvio Rodríguez.
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Cita con Ángeles
2003
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